Stories from Sol

La ciencia ficción, junto con la fantasía, es probablemente el género narrativo más inabarcable e importante de todos cuantos hay. Inabarcable, sí, porque hablar de ciencia ficción como género es casi un oxímoron; la “ciencia ficción” es, más bien, la punta de un iceberg que contiene en sí mismo decenas de géneros y subgéneros, más o menos explotados por la cultura popular, que componen historias bien distintas unas de otras. El verdadero eje común, sin embargo, es siempre el lugar de la tecnología y los avances científicos respecto a la humanidad.

Mejor no entramos, para no enloquecer, en esa categorización infinita que divide el género macro en micro-géneros como ciberpunk, postapocalíptico, ucronías, space operas, ciencia ficción dura o blanda, etc., porque es todo un caos cósmico -nunca mejor dicho-. Pero lo cierto es que, más allá de su componente principal, esa premisa fantástica-científica que vehicula o sirve cómo “excusa” para la trama, cada subgénero destaca por explotar alguna hipótesis en particular, o por poner el acento narrativo en algún tono, contexto o concepto específico.

A pesar de que el videojuego es un medio más joven que la literatura, el cine o el cómic, adalides por antonomasia de la ciencia ficción, es un arte que presenta un gran interés por las historias de este estilo desde sus comienzos. Para prueba, la existencia de Space Invaders, uno de los títulos arcade más reconocidos, ya en el año 1978, en pleno auge de las recreativas. Pero no es hasta un par de décadas más adelante en el tiempo, con la explosión narrativa del medio, que podemos encontrar ya historias dignas de mención.

Historias como la del más reciente Stories from Sol: The Gun-Dog, una novela visual con toques de aventura gráfica que hereda el espíritu de los juegos lanzados en los PC-98.

Una pequeña epopeya intergaláctica

No voy a contar prácticamente nada sobre la historia, porque si lo hago os quito prácticamente todo lo que Stories from Sol: The Gun-Dog tiene que ofrecer, pero os diré que comienza con la historia de nuestro propio personaje de inicio, incluyendo el nombre y sexo, marcado por la pérdida de sus compañeros de tripulación en la guerra. Alguien que es reasignado al buque de patrulla joviano Gun-Dog cuando es enviado con órdenes de investigar señales misteriosas provenientes del borde del Espacio Joviano. Desconocido para la tripulación del Gun-Dog, un nuevo peligro se cierne en lo más profundo del océano de estrellas, amenazando no solo al Gun-Dog sino a toda su tripulación.

Así pues, lo más interesante es que todo el juego se define por las conversaciones que tenemos y las que no llegamos a tener. Con un uso del tiempo que recuerda al de la saga Ace Attorney, tenemos que decidir en cada momento quién creemos que puede saber algo, quién no, o qué información debemos priorizar para conseguirlo. No hablar con determinadas personas, enemistarnos con ellas, o incluso tener demasiada confianza con las mismas, puede conducirnos hacia diferentes escenarios donde nos resulte imposible encontrar pruebas como para sospechar siquiera de un individuo en particular.

Esto hace que, en términos mecánicos, Stories from Sol: The Gun-Dog sea absolutamente asombroso. Recuerda a la ya mentada saga Ace Attorney, pero tiene su propio giro hacia otras propuestas como Snatcher y Policenauts al tener una serie de rasgos propios de nuestro personaje que determinan algunas de sus posibles líneas de conversación.

¿Cuál es el problema entonces? Que la trama no siempre acompaña a la calidad de sus mecánicas y su narrativa. Algunos de sus giros son un poco toscos, para algunas personas puede llegar a hacerse predecible el arco global que encierra el conjunto de la historia, y la ambientación, las mecánicas y la narrativa en sí superan con creces todo lo que intenta hacer la trama del juego, especialmente porque acaba sintiéndose como el principio de algo mucho más grande que acaba de forma abrupta.

Pero es fácil preguntarse si eso es siquiera un problema. Sus personajes son extremadamente carismáticos, su ambientación es poco menos que perfecta y su representación de un futuro lejano está muy cuidada y parece completamente ajustada a la realidad. Incluso si no lo fuera, es como mínimo extremadamente evocadora. Pincha un poco, no dramáticamente, en algunos aspectos de lo que cuenta cuando se centra en quién es el culpable de todo, pero todo lo demás lo suple con una elegancia encomiable.

El verdadero significado de la verdad

En última instancia, Stories from Sol: The Gun-Dog es un juego exquisito. Delicioso de jugar, atrapante, fascinante y que puede generar una sana obsesión por la ciencia ficción, sus problemas, vicisitudes, y también su puñado de virtudes.

Porque Stories from Sol: The Gun-Dog es brillante no por la trama que aúna todo, sino por cómo da forma al mundo. Por cómo consigue hacer que se sienta vivo. Cada interacción, cada línea de diálogo, se siente importante incluso cuando no hay ningún cartel avisándonos de que se recordará lo que hemos dicho o hecho. Por eso, si lo que pretende una novela visual no es tanto contarnos la mejor historia posible, sino hacer sentir que un mundo está vivo, que lo habitamos y que nuestras decisiones tienen consecuencias en el mismo, entonces Stories from Sol: The Gun-Dog es una absoluta maravilla digna de competir con los mejores.

Pero si además tiene que contar la mejor historia posible, entonces es innegable que le ha faltado un pequeñísimo hervor para terminar de ser una obra maestra.

Este análisis ha sido realizado gracias a una clave digital de Nintendo Switch facilitada por PressEngine.

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